Los filósofos griegos construyeron la idea, para nosotros aun vigente y hasta incluso subterránea, que el universo es un sistema ordenado: un cosmos. Tal concepción implica la creencia en la necesidad de una relación entre la totalidad y sus partes, así como en la existencia de una realidad física dinámica y a la vez de una estructura abstracta y matemática que la articula. Evidentemente, Juanjo López Brotons (Elx, 1978) no pretende representar o diagramar el universo, pero sí que traslada los mecanismos y problemas que plantea la pregunta sobre su ordenación al territorio de la pintura, un espacio absolutamente artificial.

 

El contexto estético nos permite poner en marcha un baile o una lucha entre libertad y determinación. Como en la música, cualquier forma puede ser gratuita o derivada del azar pero reclama también una lógica relacional con aquello que le rodea. La pintura abstracta, tal y como se enfrenta Juanjo López siguiendo la tradición de Mondrian, de Hans Arp o de Pablo Palazuelo, es el mejor instrumento para la exploración de estas cuestiones fundamentales. Forma, color, disposición relativa, gesto y contención, son los retos esenciales del pintor.

 

Se añade, en la actualidad, un factor nuevo, la irrupción de los ordenadores (¿pudiera ser, máquinas para ordenar nuestros cosmos?) que ofrecen una fuente nueva inagotable de procesos combinatorios y productivos, también aplicables a la imagen. Algunos artistas, como Manfred Mohr, han sabido explotar los medios de las nuevas tecnologías computacionales. Juanjo López las tiene en cuenta, pero las toma nada más como punto de partida para un trabajo que es, en esencia, puramente pictórico: es decir, manual y dependiente de las habilidades intelectuales del individuo, un individuo que se ve obligado a crear, a decidir, a ordenar. A partir de aquí, puede no solamente hacerse preguntas sino además descubrir que en lindar de la forma se encuentra la posibilidad de la belleza.

 

Luminosos y herméticos, sintéticos y fragmentarios, estos cuadros nos invitan a divisarla.

 

Àlex Mitrani

Comisario, crítico de arte y profesor.

 

 

 

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Die griechischen Philosophen erschufen die Idee. Auch für uns gilt heute noch, sogar  unterbewusst, dass das Universum ein geordnetes System ist: ein Kosmos. Eine solche Sichtweise impliziert den Glauben an die Notwendigkeit der Beziehung zwischen dem Ganzen und seinen Teilen sowie die Existenz einer dynamischen, physikalischen Realität und gleichzeitig eine abstrakte mathematische Struktur, die gliedert. Natürlich versucht Juanjo López Brotons (Elche, Spanien, 1978) nicht, das Universum darzustellen, aber er überträgt die Fragestellung über seine Mechanismen und Probleme in den Bereich der Malerei, einem absolut künstlichen Raum.

 

Der ästhetische Kontext ermöglicht es uns, einen Tanz oder einen Kampf zwischen Freiheit und Entschlossenheit zu starten. Wie in der Musik, kann jede beliebige Form willkürlich oder aus Zufall entstehen, aber sie fordert auch eine relationale Logik, die sie umgibt. Abstrakte Malerei, so wie sie sich Juanjo Lopez der Tradition von Mondrian, Hans Arp oder Palazuelo folgend stellt, ist das beste Werkzeug für die Erforschung dieser grundlegenden Fragen. Form, Farbe, relative Anordnung, Pinselführung und Beherrschung sind die wichtigsten Herausforderungen des Malers.

 

Es kommt ein neuer Faktor hinzu, das Aufkommen von Computern (etwa Maschinen, die unseren Kosmos ordnen?) die eine neue, unerschöpfliche Quelle für Verfahren zur Kombination und Produktion bieten, die auch auf das Bild anwendbar sind.

 

Einige Künstler, wie Manfred Mohr, haben es verstanden die neuen Computertechnologien zu nutzen. Juanjo López berücksichtigt sie, aber verwendet sie nur als Ausgangspunkt für ein Werk, dass im Wesentlichen rein malerisch ist: d.h., manuell und abhängig von den geistigen Fähigkeiten des Individuums – einem Individuum, das sich gezwungen fühlt, zu schaffen, zu entscheiden, zu ordnen. Nun kann man sich nicht nur Fragen stellen, sondern auch entdecken, dass beim Verschönern der Form Schönheit gefunden werden kann.

 

Leuchtend, synthetisch, fragmentiert und zugleich hermetisch, diese Bilder laden uns ein, sie zu entdecken.

 

Alex Mitrani

(Katalanischer Kurator und Kunstkritiker)